En medio del refinamiento de los métodos de preparación de café, la olla cafetera de Amor Perfecto ha vuelto a instituir una forma tradicional de preparar café.

La hora cafetera de Amor Perfecto cumple años.

Por Hugo Sabogal, Especial para El Tiempo

Este artefacto volvió a la vida en plena pandemia. 

Durante el encierro obligado del Covid-19, productores, comercializadores y tiendas especializadas de café experimentaron un duro retroceso.

En un esfuerzo por mantener sus negocios en pie, inundaron las redes sociales con ofertas que incluían, aparte de bolsas de café, todos los nuevos métodos de preparación disponibles en el mercado: la cafetera de goteo V60, la jarra Chemex, la cafetera de émbolo Aeropress, el Sifón cafetero, y una variada gama de nuevas versiones.

Para familiarizar a los clientes con estos artefactos, transmitieron, día y noche, clases y talleres en vivo. Algunos, incluso, ofrecieron enviar baristas a domicilio para ayudarles a mejorar sus técnicas.

En su gran mayoría, los consumidores notaron volverse expertos de la noche a la mañana implicaba adquirir molinos manuales o eléctricos, balanzas de precisión, temporizadores, filtros de papel o metal, y otros utensilios adecuados para el servicio. ¿Todo esto para hacer una simple taza de café?

De manera que no fueron buenas noticias negocios como Amor Perfecto, que necesitaba atenuar los cierres de sus clientes principales en restaurantes, cafeterías, hoteles y aeropuertos “Nos quedamos sin opciones para mantener la compañía a flote”, recuerda su gerente, Luis Fernando Vélez.

Los grupos de trabajo comenzaron a revisar El estudios sobre preferencias de consumo en Colombia, y descubrieron que un ochenta por ciento de la población seguía preparando el café en olla.

El valor de la tradición

Sin perder tiempo, Vélez y sus muchachos se aventuraron a lanzar un concurso de café en ese tipo de recipiente y la respuesta los dejó atónitos.

Fue entonces cuando Vélez trajo a la memoria un encuentro sostenido, en 2019, con el barista noruego Ola Brattås, durante una feria de cafés especiales en Berlín. En esa ocasión, Brattås le mostró un modelo de olla desarrollado por su suegro y ahora actualizado por su esposa, que consistía en una calentadora de agua de porte bajo, pico semi-alargado y un filtro de metal en el orificio de salida.

Vélez llamó entonces a Hugo López, de la firma de desarrollo técnico Innovakit, y le dijo: “Hugo, repensemos la olla colombiana”. Y así fue como, en tiempo récord, López preparó un diseño en 3D, que, trasa algunas modificacoines, ambos conincidieron en el veredicto: “Ese es, ese es”.

Brattås había bautizado su utensilio co el nombre Tias Kettle, utilizada para preparar KokeKaffe (café permeado), un método sencillo de usar, eficiente en sus resultados y, por encima de todo, barato. O sea, justo lo que requería en esos momentos el maltratado sector de cafés especiales y, por supuesto, Amor Perfecto. 

Lo demás es historia

La olla de Vélez y López, hecha de peltre, salió pronto al mercado y, desde entonces, se mantenido e, incluso, ha sido utilizada por baristas profesionales en los principales concursos nacionales. 

Convencido de que la preparación en olla contenía secretos hasta ese momento ocultos, Vélez, egresado de la Universidad de los Andes, llamó a Andrés González, director del departamento de ingeniería química de ese centro de estudios, y le solicitó realizar todas las pruebas posibles con el nuevo artefacto. 

La primera conclusión fue contundente: la olla permitía una infusión a partir de partículas libres en vez de moléculas atrapadas o compactadas, como ocurre con los sistemas de filtro. 

Esa particularidad es un gran avance. Además, preparar café en olla no requiere de conocimientos especializados, pues, con nociones básicas sobre la relación entre café y agua, es fácil encontrar óptimos perfiles olfativos y gustativos.

Frente a otros utensilios, la olla tambien abre la posibilidad de hacer sentir más cómodo al consumidor y de facilitarle la búsqueda de su receta favorita. Y todo esto con una inversión de menos de 100.000 pesos.

Otro aporte cafetero colombiano

Hoy la olla se comercializa en varias tiendas y sus impulsores pueden fabricarla para clientes como marcas de café, tiendas especializadas, así como hoteles y restaurantes. Tanto ha avanzado, que el elegante restaurante Harry Sasson la ofrece como métido alternativo para la preparación de cafés espeicales. 

Para Colombia, como país productor del grano, el nuevo utensilio ha demostrado versatilidad, facilidad de uso y un precio atractivo.“Yo lo llamo un retorno al origen”, dice Vélez. “Un retorno con empoderamiento en nuestra condición de país cafetero